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Quality Update
Conversación con Stephanie Poe: Una mirada atenta
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| Stephanie Poe, R.N., Coordinadora de Calidad Clínica en Enfermeria |
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La Asociación Americana del Corazón y grupos similares llevan años publicando directrices dirigidas a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. No obstante, Hopkins y otras instituciones todavía no habían adoptado completamente estos estándares. Ahora, Stephanie Poe, Coordinadora de Calidad Clínica en Enfermería, está encabezando un proyecto cuyo propósito es demostrar que adherirse a las directrices es un juego de niños.
¿Cómo se inició este proyecto?
En realidad fue una combinación de dos estrategias implementadas por el Centro para Innovación en la Calidad de Atención al Paciente: una buscaba incorporar directrices basadas en evidencias dentro de las prácticas de atención, y la otra, usar la reconciliación de medicamentos con el fin de aumentar la seguridad. El Centro había dado apoyo anteriormente a la implementación de una lista de verificación para la transferencia de órdenes médicas.
¿Por qué concentrarse en los pacientes con problemas cardiovasculares?
Existe vasta evidencia con amplio respaldo científico y acumulada durante años, que ha demostrado que ciertos medicamentos y cambios en el estilo de vida pueden reducir considerablemente el riesgo de cardiopatías recurrentes. Roger Blumenthal, Director del Centro de Cardiología Preventiva, había estado tratando de introducir el uso de estas directrices desde hace ya mucho tiempo.
De este modo, el comité de reconciliación de medicamentos del Centro y el Dr. Blumenthal decidieron montar un proyecto piloto en Halstead 5, una unidad de telemetría de 28 camas, enfocándose en pacientes con enfermedad coronaria. Nos reunimos con el personal de la unidad para diseñar un programa que incorpora tres estrategias: educación, reconciliación de medicamentos y labor de extensión a los médicos referentes.
¿Qué tipo de proyecto se estableció ahí?
Primero, impartimos instrucción a quienes prescriben medicamentos, al personal de enfermería y a los pacientes sobre cómo reducir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular mediante un cambio del estilo de vida, por ejemplo, dejando de fumar, haciendo dieta y ejercicio, y usando medicamentos de eficacia comprobada, como anticoagulantes, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o ECA y bloqueadores beta. Luego establecimos un proyecto de reconciliación antes del alta para asegurar que los pacientes regresaran a su hogar habiéndoseles prescripto los medicamentos recomendados por la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología. Finalmente, enviamos a los médicos referentes una carta del Decano y CEO Edward Miller y del Dr. Blumenthal explicando nuestro programa e instándoles a conversar con sus pacientes acerca del uso de estos medicamentos como parte de la atención que les estaban brindando.
Buscamos un nombre para el proyecto y terminamos por llamarlo ABC, simplemente porque tiene que ver con lo esencial para reducir la enfermedad cardiovascular.
¿Se midieron los resultados?
Solamente medimos el aspecto de reconciliación de medicamentos. La corta estancia hospitalaria con la que trabajamos no era conducente a medir la eficacia de nuestra herramienta educativa.
¿Cómo se comparaba el proyecto respecto a la reconciliación de medicamentos?
Comparamos los medicamentos prescritos para el alta con las directrices nacionales durante varias semanas tomando como parámetro un programa similar en la Universidad de California en Los Ángeles. Te menciono algunos resultados: logramos 100 por ciento de cumplimiento en las prescripciones de aspirina y Plavix. Con los inhibidores de ECA, partimos por debajo del parámetro y el comienzo fue lento, pero después nos mantuvimos cerca del 95 por ciento de cumplimiento. Los bloqueadores beta han sido un problema difícil de resolver, pero hemos mejorado constantemente y nuestro nivel de cumplimiento llega al 85 por ciento.
¿Planean seguir monitoreando a largo plazo el uso de las directrices para administración de medicamentos?
Hemos decidido darle un seguimiento trimestral a la prueba piloto en Halstead 5 para asegurarnos de mantener el cumplimiento de las directrices. Y hemos hecho presentaciones del proyecto para que haya más conciencia del problema en todo el Departamento de Medicina. Muchos de los pacientes que allí se atienden tienen enfermedades coronarias, aunque no estén en una unidad de cardiología.
¿Cuál es el siguiente paso?
Actualmente se está efectuando una prueba piloto en la unidad de cuidados intermedios de cardiocirugía, una unidad de 28 camas donde los pacientes permanecen por un promedio de nueve días. Vamos a utilizar una subvención de 10.000 dólares, provistos por el Fondo Dorothy Evans Lynn de la Escuela de Enfermería, para estudiar el cumplimiento de las directrices después del alta y, además, investigaremos si los proveedores de salud mantienen a estos pacientes tomando los medicamentos recomendados.
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